Autocontrol o regulación emocional

Capacidad de manejar adecuadamente las emociones y los impulsos conflictivos.

"Sabio es quien sabe controlarse. Conoce tus debilidades, para aprender a dominarlas". Sócrates.

"Quien se controla a sí mismo, no tendrá dificultad alguna para gobernar con eficacia. Al que no sabe gobernarse a sí mismo, le resultará imposible ordenar la conducta de los demás". Confucio.

El autodominio, también conocido como autocontrol, es la capacidad que tiene el individuo para regular de forma consciente y voluntaria los impulsos y las emociones, los estados de ánimo y sentimientos y, también, para retrasar voluntariamente las gratificaciones, yendo más allá del placer inmediato mientras se persigue un objetivo superior en el futuro, cuestión que nos convierte en seres propositivos (por ejemplo, renuncio al placer inmediato de ir a la playa, para estudiar y aprobar las oposiciones).

El término autocontrol se compone de la unión de dos vocablos que provienen de idiomas diferentes. En primer lugar, se forma por la palabra "auto" la cual procede del griego autos y se traduce como "sí mismo". En segundo lugar, se halla la palabra "control" que emana del francés y que es sinónimo de dominio y control. Por tanto, partiendo de dicho origen etimológico podríamos subrayar que la definición literal del término que ahora nos ocupa es la de "control de sí mismo".

En resumen, el autodominio o autocontrol podría definirse como la capacidad consciente de regular los impulsos de manera voluntaria, con el objetivo de alcanzar un mayor equilibrio personal y relacional. Una persona con autodominio (autocontrol) puede manejar sus emociones y regular su comportamiento.

Después del "autoconocimiento", la segunda aptitud (destreza, habilidad) de la Inteligencia Emocional (IE) es el "autocontrol", "autodominio", "autorregulación", como también les llaman Goleman y otros especialistas. Esto no significa negar o reprimir los sentimientos o emociones. Controlar las emociones no quiere decir suprimirlas. Las emociones nos dan muchas pistas acerca de por qué hacemos lo que hacemos. Su supresión nos priva de esta información. Por otra parte, tratar de suprimirlas no hace que desaparezcan; las deja libres para que salten en cualquier momento. El control de las emociones es algo muy distinto de su supresión. Significa comprenderlas y, luego, utilizar esta comprensión para transformar las situaciones en nuestro beneficio. Para Goleman, las dos habilidades primarias de la "autorregulación" (manejar impulsos y vérselas con las inquietudes) están en el corazón de cinco aptitudes emocionales que son:

1- Autodominio. Manejar efectivamente las emociones y los impulsos perjudiciales.

2- Confiabilidad. Exhibir honradez e integridad.

3- Escrupulosidad. Responsabilidad en el cumplimiento de las obligaciones.

4- Adaptabilidad. Flexibilidad para manejar cambios y desafíos.

5- Innovación. Estar abierto a ideas y enfoques novedosos y a nueva información.

Una paradoja de la vida laboral es que la misma situación puede ser una amenaza devastadora para una persona, mientras que para otra puede ser un desafío vigorizante. Con los debidos recursos emocionales, lo que parece amenazador se puede tomar como un desafío y enfrentar con energía, hasta con entusiasmo. Existe una crucial diferencia de función cerebral entre "estrés bueno" (los desafíos que nos movilizan y motivan) y el "estrés malo", las amenazas que nos abruman, nos paralizan o desmoralizan, destaca Goleman.

Las personas que muestran "confiabilidad":

- Actúan éticamente y están por encima de todo reproche.

- Inspiran confianza por ser auténticas.

- Admiten sus propios errores y enfrentan a otros con sus actos faltos de ética.

- Defienden las posturas que responden a sus principios, aunque no sean aceptadas.

Los que muestran "escrupulosidad":

- Cumplen con los compromisos y promesas.

- Se hacen responsables de satisfacer los objetivos.

- Son organizados y cuidadosos en el trabajo.

Goleman aclara que la escrupulosidad sin empatía ni habilidades sociales puede conducir a problemas. Puesto que los responsables exigen tanto de sí mismos, pueden medir a otras personas según sus propias normas y, por ende, mostrarse demasiado críticos con quienes no presentan el mismo nivel de conducta ejemplar.

Los que muestran "adaptabilidad":

- Manejan con desenvoltura exigencias múltiples, prioridades cambiantes.

- Adaptan sus reacciones y tácticas a las circunstancias cambiantes.

- Son flexibles en su visión de los hechos.

En cuanto a la "innovación":

- Buscan ideas nuevas de muchas fuentes distintas.

- Hallan soluciones originales para los problemas.

- Generan ideas nuevas.

- Adoptan perspectivas novedosas y aceptan riesgos.

El control de las emociones está muy condicionado a su adecuado entrenamiento, especialmente durante la infancia y la adolescencia.

1.- Gestionan de manera adecuada sentimientos impulsivos y sus emociones conflictivas.

2.- Permanecen equilibradas, positivas e imperturbables aun en los momentos más críticos.

3.- Piensan con claridad y permanecen concentrados a pesar de las presiones.

En el contexto empresarial, los subordinados esperan de su jefe esta competencia; no habría nada más destructivo para el liderazgo que la incapacidad para controlar las respuestas emocionales desproporcionadas (positivas o negativas) ante las diferentes situaciones que nos abordan cada día.