Hablar en público con eficacia

En la nueva era de la  sociedad de la información, existen continuas oportunidades para desarrollar esta competencia tomando la palabra; y, cada vez más, un creciente número de personas van a tener la necesidad y obligación de comunicarse en público,  ya sea antes los compañeros de clase, los compañeros de trabajo, en una reunión de la comunidad de vecinos, en una reunion de padres de alumnos, delante de unos micrófonos de radio o cámaras de televisión, incluso en la interacción con nuestras redes sociales.

En cualquier situación de la vida, tanto personal como profesional, quien sabe expresarse consigue una gran ventaja sobre los demás. Como dice Philip D. de Armour: " No hay sendero que lleve a persona a hacer carrera más rápidamente  y a crearce una buena reputación que la destreza del buen orador".

Aspectos importantes a tener en cuenta cuando hablamos en público:

1.- Afrontamiento. Es cualquier actividad que el individuo puede poner en marcha, tanto de tipo cognitivo como de tipo conductual, con el fin de enfrentarse a una determinada situación. Por lo tanto, los recursos de afrontamiento del individuo están formados por todos aquellos pensamientos, reinterpretaciones, conductas, etc., que el individuo puede desarrollar para tratar de conseguir los mejores resultados posibles en una determinada situación.

2.- Ser natural. Se logra con la práctica y siendo consciente de que nacimos para comunicarnos.

3.- Conocer de que se va a hablar y preparar la charla. Se logra con una buena planificación y ensayo, siendo importante hablar de lo que conozco y hasta dónde conozco (marco de suficiencia).

4.- Conocer el entorno y la situación. El emisor debe tener en cuenta los interrogantes que se formuló  Marco Fabio Quintiliano, retórico romano (año 100 a.c.):

- ¿Quién Habla?

- ¿ Qué dice?

- ¿ A quién se lo dice?

- ¿ Cuándo lo dice?

- ¿ Dónde lo dice?

- ¿ Por qué lo dice?

- ¿ Cómo lo dice?

- ¿  Qué medios auxiliares utliza?

5.- Nunca la palabra antes que el pensamiento. Aunque parezca obvio Piensa, luego hablas.

6.- No interrumpir la frase o idea. Una vez que tienes la idea debes de exponerla sin interrupciones. Debemos decir la idea y punto. Una vez dicha podemos  matizarla, poner un ejemplo, etc. Finalmente, cuando no se domina una pregunta mejor reconocerlo que dar una respuesta errónea (marco de suficiencia).

7.-  Frase breve. Una idea una frase, a lo sumo dos, procurando que el receptor no pierda el hilo del mensaje.

8.- Mirada interpelante. Es una mirada que sacia la expectativa del receptor, reivindicando su atención, siendo capaz de generar nuevas ideas y pensamientos. A la vez es una mirada desafiante y creativa, la cual trata de transformar al receptor (por  convicente),  siendo conciliadora de posibles errores y cargada de ternura ante el esfuerzo de la comprensión.

9.-Gesto libre. El movimiento libre de las manos ayuda a disipar el nerviosismo de los primeros minutos  y a acercarnos a nuestros interlocutores.

10.-  Silencios. Si no los puedes mejorar cállate.  Cuando realizamos silencios de un segundo o dos da sensación de dominio del comunicador, siempre que se mantenga la mirada en la sala o en los receptores (los que oyen).

11.-  Velocidad posible y adecuada. Mejor despacio que deprisa, ya que corremos el riesgo de comernos terminaciones y pronunciar peor por ir deprisa.